Era
muy niño cuando mis padres construyeron nuestra casa, había estado casi 4 meses
en el hospital, pero me sentía bien, a la salida del hospital mis padres
decidieron ir al terreno donde seria nuestro hogar, era calle empinada, en la
cual había varias casas en construcción y terrenos en venta. Mi papá quería que
yo pusiera la primera piedra de la casa, con la idea que eso la hiciera indestructible.
La
segunda vez que fui a este lugar, estaba en un camión de mudanza, abrazando a
mi perro, la calle en poco menos de tres meses presentaba cambios, había unas 15 casas,
y muchos niños con los que jugar, en esa época había dos padillas de niños los
de abajo y los arriba, la única diferencia era el sitio donde jugábamos.
Mi madre no le gustaba que estuviera siempre con la pandilla de arriba. Sin
embargo, muchas veces no había distinción, en mis escasas escapadas con los de
arriba solíamos robar yucas, mangos, y naranjas de la finca de Don Beto, un
señor de mala leche, y no lo digo por que vendía leche, si no por su mal humor que presenta… En una de esas ocasiones nos encontrábamos encima de un palo de
mangos comiendo, y pensado como nos gastariamos con el dinero de la venta de
mangos en la autopista cercana. Cuando se nos acerco un niño rubio, flacucho y pequeño,
que siempre llevaba la cara como si se hubiera embarrado manteca de cocina y
luego hubiera metido la cabeza en un hueco en la tierra, siempre llevaba una
perra blanca detrás, ya en ese entonces era niño impredecible, nos gritó: - Maes viene Beto- en ese momento saltamos del árbol
y agarramos los sacos, el niño nos ayudo a subir por la peña los sacos de mango
con la mala suerte de que fue él último en saltar el alambre de púas, Don Beto
lo agarró del brazo y lo llevó donde la mamá. Desde de mi casa con el corazón en
la mano, la boca cerrada y la adrenalina a tope escuche los gritos de su madre,
la perra labrado, y el niño llorando.
El
tiempo pasó; el niño era ahora sumamente alto, su perra blanca murió, las
pandillas se habían fusionado y éramos los nacidos en los años 90… Las drogas y
alcohol habían aparecido y era un motivo de reunión casi todos los días…. Ahora
le llamaban “Casi 15” alguien le puso ese apodo por que su hermano le decían “La
14”. Mi mamá me tenia prohibido juntarme con cierta gente en los que estaba “Casi
15”. Un tiempo después de la muerte de mi madre, me encontraba con un amigo,
que solía visitar, recuerdo que “La quince” pasaba por la calle y mi amigo lo
invitó a fumar, cosa para la cual yo no le servía, los tres pasamos la noche
jugando Worns, recuerdo que en un momento mi amigo me digo -“La quince” era
un mae amable, que le gustaba ayudar a la gente y es un enamorado, y creo que ese es su problema, bueno y que es
drogo- Yo me limite a reir...
Desde ese entonces, comencé a
percibir “A la quince” como un compa… En una ocasión estaba con él y su primo;
y el último le preguntó mientras armaba un cigarro de marihuana- ¿Mae que
espera usted de la vida? - La quince le contestó-Di mae pegarme la fiesta, ser
un duro, un sicario- El primo le respondió- Mae, pero hacia acaba en la cárcel o
muerto- Y él respondió- Son buenos finales. Yo me tomaba una pacha de Montano en silencio….
Los años nos alejaron a veces me
encontraba en las mañanas cuando iba hacia la Universidad y el venía de una fiesta
de dos días. Otras mañanas él iba a trabajar recolectando basura y yo venía de
la universidad con el sabor a resaca y en mi cabeza cama de chica con la
amanecí.
Ese año desapareció 3 meses,
había sido narco en un bunquer en un precario en la capital, cuando lo vi
estaba tenía 20 tatuajes, yo tengo uno y le gustaba que se lo enseñará cuando nos
topamos en la calle. Y fue en esa clase cuando vi en un mensaje que había
aparecido dos tipos descuartizados en las cercanías del túnel Zurquí… Una
cabeza en la tierra era su final, después de eso solo hubo un gran silencio, no
creo que hubiera entierro y no lo sé… Curiosamente la última vez que lo vi fue
en un cementerio. Llevando una caja de otro amigo…
Pude hacer tanto y no lo hice. Tenía
un amigo con problemas, y solo me alejaba o me callaba porque era una mala
influencia. Si conoce a una persona tan única como “La quince” preguntesé que
puedo hacer para ayudar a estas personas, no se aleje, si alguien es diferente
comparta, si algo no le parece dígalo, creo que es una manera única de
aprender, no alejarse de lo que nos podría hacer daño, si no acercarnos, aprender
mutuamente y crecer….
Hasta siempre… Por el 15 y 506, mucho más que números parte de mi corazón....


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